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“Soy
hijo de las estrellas, pero
también
soy hijo de esta tierra”
Popol
Vuh
(del
libro sagrado de los Mayas)
Este
ensayo está realizado en recuerdo de los voceros de Dios que existieron
en estos lugares[i].
A
partir del año1844, fecha en que se produce el advenimiento de El Báb[ii]
es harto conocido el agigantado progreso de las ciencias exactas y fácticas.
Esta última se ha enriquecido con el conocimiento directo e indirecto,
con el poder creador de la Palabra Revelada. Pero, aún así muchos
científicos no explican la manera en que surgieron todas las
civilizaciones y culturas del mundo. Verbigracia, los antiguos
americanos, ¿no eran hijos de Dios?, ¿no conocieron nunca al Dios Único
y Verdadero?, ¿Dios, influyó o no en su progreso?. Obviamente han
tenido que existir también voceros de Dios en estos lares para que
estos pueblos alcancen las alturas de civilización a las que llegaron.
Todavía
se sigue con ese falso ídolo de la creencia popular, o aceptamos lo que
otros quisieron que creamos, el que: los Incas eran politeístas porque
consideraban al sol como un dios; además, porque tenían un exagerado
respeto por la tierra y demasiada afición por las estrellas y tenían
alegóricas leyendas como la de los fundadores de su civilización. Esto
se asemeja a la injusticia cometida con los zoroastrianos, de quienes se
ha dicho que tenían dos dioses y que solamente eran astrólogos. De
seguro que los Incas respecto de su Religión solar se referían al Sol
de la Verdad ( a Dios mismo), y lo representaban a su vez como el sol físico,
y que necesariamente sus fundadores Mancco Cápac y Mama Ocllo tuvieron
que ser reales para que Dios mediante, haya existido el Incario.
El doctor
Federico Kauffman Doig, en sus diversas obras, nos informa casi
ampliamente sobre algunos de estos personajes mitológicos; pero, según
María Rostorowski: estas mal llamadas leyendas no deberían ser
tratadas como tales, sino que debería dárseles un mayor valor científico,
ya que se trata de la historia, el origen y la vida de un pueblo.
Así
menciona Federico Kauffman a:
Ñaylamp
de Tacaynamp,
conocido también con los nombres de Tacaynamo y Chimor Capac. Este
extraordinario personaje (Mensajero menor), dícese que vino de otras
tierras (probablemente de las costas de Tumbes o Ecuador, por el uso de
sus vestimentas de algodón a diferencia de los pobladores
lambayecanos), con todo su séquito y a través del mar llegó a
Lambayeque (cultura Lambayeque). A su paso, sus hombres rociaban polvo
amarillo en señal de su elevada posición. Este pueblo conocía mucho
antes proféticamente de su venida y en su advenimiento fue recibido con
todos los honores debidos (como excepción, puesto que todos los
profetas en su gran mayoría han sido objetados y en otros casos hasta
martirizados). De esta manera la cultura Lambayeque se fusiona en poco
tiempo con otras culturas pequeñas, llegando a constituir inclusive un
Estado, con unidad de lengua, costumbres, leyes y Religión; viniendo a
formar la gran cultura Chimú, que estuvo gobernada por la dinastía de
Ñaylamp, quienes tuvieron en total 13 jefes políticos y religiosos;
siendo el primero Guacri Caur (hijo de Tacaynamp).
Igualmente,
el mismo autor mencionado anteriormente señala la existencia de un
fundador de la civilización y religión de los Mochicas:
Aiapaec.-
Poco se conoce de este mensajero menor, pero se puede decir que en base
a sus magníficas enseñanzas se sentaron las raíces de este pueblo. Se
preguntarán los que han visto la cerámica mochica: ¿Por qué tenían
huacos que representaban a los pederastas entre los mochicas?. Con la
aparcición del verdadero Ecumenismo religioso iniciado por la Fe de Bahá’u’lláh,
se comprende que la religión es relativa, que en un principio tiene
mucho poder y en sus últimas etapas ésta se tergiversa y se opaca; en
este sentido la religión y la moral del pueblo de Aiapec ha tenido que
decaer en sus últimos tiempos ganando terreno nuevamente el desorden,
la irreligiosidad, las inmoralidades y otras taras sociales; pues, es a
esta época de descreimiento a la que pertenecen esos huacos. El mismo
autor también da a conocer la existencia de Kon, como
fundador imprescindible de la cultura costera central del Perú;
formando entonces una trilogía dentro de los más conocidos mensajeros
andinos:
-
Ñaylamp para el norte costero del Perú
-
Kon para el centro costero del Perú, y
-
Wiracocha para el sur costero del Perú hasta el
norte de Chile; para el centro y sur de las serranías del Perú hasta
el nor-oeste de Bolivia.
Tema
aparte requiere Wiracocha, puesto que tenemos mayor cantidad de
datos referenciales y estudios exclusivos de los diferentes científicos
y tratadistas.
Wiracocha.-
A quien se le conoce también con los nombres de Tunupa, Tonapa o
Tarapacá. Algunos autores creen que también es Inkari. No se conoce el
lugar de procedencia de Wiracocha. Vino de un lugar lejano (cielo), no
se sabe con exactitud de donde, pero de hecho que no vino del mar.
Existe una tradición andina que la hemos oído cantar, cuya letra dice
“Vengo del ande, soy Wiracocha, y si alguna vez vieras un esqueleto de
un pez marino, es el símbolo de Wiracocha”, (cuenta la tradición que
wiracocha no había degustado nunca la comida del mar, como ofrenda uno
de sus fieles le trajo pescado de las costas del Perú y a Wiracocha le
gustó tanto, que nombró a lo que quedó del potaje “el esqueleto del
pez”, su símbolo nacional y desde entonces el profeta Tunupa llevó
en su pecho este símbolo, que pendió siempre de su cuello. Cabe
mencionar que también, posiblemente, el plato favorito de Cristo era el
pescado, tan es así que inicialmente el emblema de los cristianos era
la figura de un pescado, (algunos sectores cristianos aún lo usan como
símbolo).
Se
dice que Tonapa, siendo ya maduro, enseñaba amorosamente en algunas
aldeas temas atractivos al espíritu y en muchos casos echando happiñuno
y achacallas (demonios) de los cuerpos de esas personas; pero nadie se
levantó a ayudarle, a excepción de Apotampo (su primer creyente).
Esquema
comparativo de los primeros creyentes:
Krishna
Muhammad
Wiracocha
V
V
V
Arjuna
Alí
Apotampo
No
pasó mucho tiempo para que masas de individuos creyeran en él; y por
gracia divina fue el jefe supremo de la nación que fundó (cultura
Tiwanaku-Huari). En cuanto a la significación del nombre Wiracocha,
existen demasiadas acepciones. Nos vamos a limitar a decir que los
elementos masculinos y femeninos, según la cosmovisión andina, están
representados perfectamente en este nombre:
Wira
= fuego = varón; y
Cocha = agua = mujer
Es
necesario tener presente esto último, puesto que sería aventurarse el
decir que la cultura andina fue machista; hay algunos derroteros que
indican que pudo haber sido diferente, en base a que tenemos
conocimientos claros de que las últimas manifestaciones menores de Dios
para estos lugares fueron pues, simultáneamente, Manco Ccápac y Mama
Ocllo, varón y mujer respectivamente. Este es pues un detalle no
percibido en otras civilizaciones a excepción de los Dakotas en los
Estados Unidos. Otro de los estigmas que nos indica la posición
especial, por lo menos de algunas mujeres es el caso de Mama Huaco
(probablemente Mama Ocllo, las autoridades científicas peruanas
difieren en su identidad). Se dice que los pobladores del Cusco,
pensaban que era poco femenina porque comandaba un ejército para la
conquista de algunos pueblos.
La
edificación del Incario, es mas o menos parecida a la construcción de
la cultura Arábiga en lo que respecta a la unidad de idioma (a excepción
del Aymará como lo es el farsí ante los árabes), de Estado, del uso
de las armas en son defensivo, en la compasión con sus enemigos, en el
otorgamiento de derechos y salvaguarda de los mismos, en el uso de camélidos
para transporte de mercancías, en un periodo obligatorio de ayuno, etc.
No abundaremos más sobre los Incas, porque su historia es ampliamente
conocida, aunque no desde un punto de vista bahá’í, pues esta es la
tarea de los interesados en redescubrir, replantear y revalorar nuestra
historia, nuestras costumbres y nuestras tradiciones positivas. A esto
se refería el Papa Juan XVIII en sus profecías “Mijail y Juan bajarán
del cielo... El nos hablará de culturas antiguas”.
Este
tema, está inmerso dentro de uno de los principios de la Fe Bahá’í,
esto es LA PROTECCIÓN DE LA DIVERSIDAD CULTURAL. Este principio como
los otros son infalibles, porque de no existir diversidad ¿Qué es lo
que vamos a unir?. Es decir, sin diversidad no puede haber unidad.
LA PUERTA DE
TIWANAKU
La
magnitud y majestuosidad de los monumentos arqueológicos de los Andes,
fueron construidos en su gran mayoría por motivos religiosos y en
otros, en honor a sus profetas con sus respectivos sucesores. Es el caso
del templo de Calasasaya y la pirámide Akapana (Bolivia), ubicada en la
carretera Desaguadero-La Paz, cerca de Guaqui; los mismos que fueron
construidos de las mejores rocas, para contarles a las generaciones
futuras sobre lo que fue y lo que será en estos lugares.
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Se dice que
Wiracocha luego de finalizar su cátedra para el alma, desapareció súbitamente,
pero había dejado una tradición oral diciendo que un día volvería.
Esta tradición ha sido constatada con la Portada del Sol ubicada en el
lugar antes señalado. Y los estudiosos han dicho que está referido a
la primera llegada de Cristo, de las escrituras ideográficas de esta
gran puerta han dicho también que se refiere a la retorno de Cristo
(estos estudios están ampliamente analizados en los estudios de
Valcárcel, Kauffman, y otros textos de secundaria). La revelación
progresiva que enseña la Fe Bahá’í, contenida ampliamente en el Iqán
de Bahá’u’lláh, nos da la llave, para la comprensión de
cualesquier texto sagrado. En este caso, de la Puerta del sol en
escritura ideográfica creemos entender el siguiente mensaje:
-
Esta Puerta gigante simboliza
al Báb, que en castellano significa la
Puerta.
-
La Puerta del sol está dirigida exactamente hacia el Quiblíh,
punto de adoración al que se dirigen los bahá’ís, esto es hacia el
Santuario de Bahá’u’lláh en Israel.
-
El personaje central simboliza a Bahá’u’lláh
como Rey de reyes, recordemos el versículo bíblico “...y por esta
Puerta ingresará el pastor de un solo Aprisco...”.
-
Wiracocha, porta dos cetros; el de la mano izquierda
simboliza el convenio Menor de los bahá’ís, osea el aceptar a Abdu’l-Bahá
como intérprete y pivote de sus enseñanzas; también, denota a Bahá’u’lláh
mismo y a su vástago Abdu’l-Bahá (el ave pequeña pegada al ave
mayor). El cetro de la derecha significa, el convenio mayor con sus dos
Manifestaciones gemelas inauguradoras
de esta gran era: el Báb y Bahá’u’lláh (las dos
cabezas ornitomorfas en la parte superior del cetro). Wiracocha está
parado en un podium, simbolizando posiblemente a la pirámide Akapana o
algún otro lugar de donde juzgaría a las naciones (Tierra santa).
-
El atuendo y la corona de plumas, los lacrimones
ornitomorfos, simbolizan que este ser no es de este mundo.
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