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En
la sociedad actual muchas personas creyentes o no se preguntan a menudo
cuál es el beneficio de largos periodos de oración y meditación.
Atribuyéndosele esta práctica sólo a personas ligadas con el clero de
algún movimiento religioso como un medio para adquirir poderes
especiales que los hagan merecedores de liderazgo dentro del grupo. El
común de las personas recuerdan una que otra oración cuando necesitan
pedir algo especial que nadie más excepto el Creador podría conceder.
El resto simplemente, no ha considerado necesario incluir la Oración
como elemento importante dentro de sus vidas, y es posible que
sientan que no les hace falta .
Es
interesante, por este motivo, resaltar el trabajo de investigación
científica realizada por un grupo de médicos que se
propusieron demostrar cuán importante era la práctica de la Oración
en la curación y recuperación de los pacientes (1). El doctor
Larry Dossey autor del libro "Prayer Is Good Medicine" (La
oración es un buen remedio) se convenció a tal grado del poder
curativo de la Oración, que empezó a rezar por la saud de sus
pacientes. Después de observar los resultados de diversos estudios
similares al mencionado, las instituciones médicas están empezando a
prestar atención a la relación entre fe y salud. La facultad de
Medicina de la Universidad Harvard y la Clínica Mayo han patrocinado
conferencias sobre el asunto. En una encuesta efectuada entre 269
profesionales de la salud reunidos en la convención de 1996 de la
Academia Estadounidense de Médicos Familiares, 99 por ciento opinaron
que las creencias religiosas pueden contribuir a la curación. Al
preguntárseles por su experiencia personal, 63 por ciento dijeron creer
que Dios interviene en el mejoramiento de la salud. Resumiendo su
trabajo con distintos grupos de pacientes, los especialistas señalan
que la acción benéfica de la Oración se basa en los siguientes
puntos:
-
La
fe infunde una esperanza y una seguridad que contrarrestan el estrés.
-
La
Oración tiene efectos benéficos sobre el cuerpo. Al orar se
experimenta la misma disminución de presión arterial y ritmos
metabólicos, cardiaco y respiratorio que se obtiene con las
terapias de relajación .
-
Los
creyentes son menos propensos a la depresión, suicidio, alcoholismo
y otras adicciones.
No
cabe duda que la Oración posee poderes no sólo beneficiosos para el
cuerpo sino sobre todo para mantener el espíritu en
excelente estado de salud. Sin embargo aún nos es difícil entender cuán
importante y magnífico puede resultar el habituarnos a estar en un
estado mental permanente de oración.
Desde
siempre las Manifestaciones de Dios han enseñado a sus seguidores la
necesidad de recordar a su Creador, estableciendo la Oración como un
medio de comunicación entre Dios y Su creación.
Desde
el punto de vista bahá'í, la Oración y la Meditación proporcionan al
individuo la espiritualidad necesaria para darle a nuestra vida el
sentido adecuado. Al respecto Shoghi Effendi, Guardián de la Fe Bahá'í,
escribió:
"...Ciertamente,
la razón principal de los males actualmente desenfrenados de la
sociedad es la falta de espiritualidad.
La
civilización materialista de nuestra época ha absorbido tanto la energía
e interés de la humanidad que la gente en general no siente más la
necesidad de elevarse por encima de las fuerzas y condiciones de su
existencia material cotidiana . No hay suficiente demanda de cosas
espirituales para diferenciarlas de las necesidades y requerimientos de
la existencia física.
La
crisis universal que afecta a la humanidad es, por lo tanto,
esencialmente espiritual en sus causas. El espíritu de la época,
tomado como un todo, es irreligioso. La perspectiva que el hombre tiene
de la vida es demasiado cruda y materialista para permitirle elevarse
hacia los reinos más altos del espíritu.
Esta
condición tan tristemente mórbida, es en la que ha caído la sociedad
y la que la religión busca mejorar y transformar. Pues el núcleo de la
fe religiosa es el sentimiento místico que une al hombre con Dios.
Este estado de comunión espiritual puede efectuarse y mantenerse
mediante la oración y la meditación. Y ésta es la razón por la cual
Bahá'u'lláh ha hecho tanto hincapié en la importancia de la adoración.
No es suficiente para el creyente la mera aceptación y observancia de
las enseñanzas. Debe, además cultivar el sentido de la espiritualidad,
el cual se puede adquirir principalmente por medio de la oración. Las
leyes y las instituciones, como las ve Bahá'u'lláh, pueden ser
realmente efectivas solamente cuando nuestra vida espiritual interna ha
sido perfeccionada y transformada..." (2)
Abdu'l-Bahá,
agrega: "...El hombre llega a ser como una piedra, a no ser que
suplique continuamente a Dios. El corazón del hombre es como un espejo
cubierto de polvo y, para abrillantarlo, hay que orar...El acto de la súplica
es el pulimento que elimina todos los deseos mundanos.." (3)
"Cuando
oramos a Dios, un sentimiento anega nuestros corazones. Este es el
lenguaje del espíritu que habla con Dios. Cuando al orar, nos libramos
de todo lo externo y nos volvemos a Dios, entonces es como si en
nuestros corazones escuchásemos la voz de Dios...Se dice que Moisés,
en el desierto, oyó la voz de Dios. Pero ese desierto, esa tierra
santa, era su propio corazón. Todos nosotros, cuando alcanzamos una
verdadera condición espiritual, podemos oír la voz de Dios que nos
habla en ese desierto. Debemos esforzarnos por alcanzar esa condición...Requerirá
algún esfuerzo por parte del hombre alcanzar dicha condición, pero
debe trabajar para ello, debe esforzarse por lograrlo. Podemos
alcanzarlo si pensamos y nos preocupamos menos por la cosas materiales y
más por las espirituales. Mientras más nos alejamos de las unas, más
nos acercamos a las otras -¡la elección es nuestra!
NOTAS:
1.
"La religión, medicina eficaz" pág. 29. Selecciones del
Reader's Digest- Diciembre 1999.
2.
"La Oración. Un enfoque Bahá'í" de William y Madeline
Hellaby. Editorial BAHA'I de España. 1987. Págs. 13-14
3.
"Oración y Meditación y Tablas de Bahá'u'lláh" Editado por
Alejandro Reid O. Santiago, Chile. 1983. Pág. 81.
(*)
Profesora. Miembro de la Comunidad Bahá'í de Cajamarca.
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