|
|
|
“El
orden espontáneo supera al orden decretado porque no somos dueños de
la información que permitiría a una autoridad central adoptar una
decisión racional. De modo que aquello que parece ser decisión lógica
dentro del orden político es en realidad la expresión de una voluntad
de poder, escondida bajo un pretexto científico”
Friedrich
von Hayek.
1.- La Ley: Fundamento de la Sociedad
La ley es el fundamento de toda sociedad humana. Sin ella el
orden es imposible y sin orden no existe un marco dentro del cual todas
las otras actividades, espirituales, culturales, tecnológicas e
intelectuales, las cuales dependen de la asociación humana, puedan ser
desarrolladas.
Incluso la libertad personal depende de la ley, es así que
una de las más extrañas paradojas de la vida humana es que para ser
libre, el hombre debe someter su libertad a un sistema de leyes, una
suerte de legalidad
o llámesele “ordenamiento jurídico”. En verdad, el grado de
su libertad depende exactamente del grado hasta el cual está dispuesta
a sacrificarla.
Una persona de una aldea primitiva, llegada a una ciudad tal, consideraría
toda la situación tanto milagrosa como aterradora. Para él los
habitantes de la ciudad tienen la libertad de los dioses, cuando no la
inteligencia. Si las leyes o reglamentos del tráfico fueran suspendidos
por un día, no obstante, los “dioses” serán atrapados en un caos
que los reduciría rápidamente a proporciones muy modestas.
Si todas la otras leyes fueran abandonadas simultáneamente, la mayoría
de las libertades
que los seres humanos que tanto aprecian desaparecerían con ellas de la
noche a la mañana.
En este entender arribamos al tema de que la ley debe otorgar
a la sociedad cierta garantía
o un mínimo de seguridad jurídica
-como un valor de jerarquía teleológico funcional del derecho-, una
suerte de línea divisoria entre los responsables y los demás, frente a
una arbitrariedad, al ejercicio del libre albedrío, la omnipresencia y
la majestad cambiante del “todopoderoso” Estado. Sin embargo, tal
como afirma Milton Friedman: “nuestra sociedad es tal como la hacemos.
Podemos modelar nuestras instituciones. Las características físicas y
humanas limitan las alternativas de que disponemos. Pero nada nos
impide, si queremos edificar una sociedad que se base esencialmente en
la cooperación voluntaria para organizar tanto la actividad económica
como las demás actividades; una sociedad que estimule y preserve la
libertad humana, que mantenga al estado en su sitio, haciendo que sea
nuestro servidor y no dejando que se convierta en nuestro amo”.
2.- La Ley: una Restricción a la Libertad
Las leyes se destruyen o se descartan simplemente porque son
leyes. No son consideradas instrumentos de la libertad sino
restricciones a la libertad, Milton Friedman, afirma que “Hoy día no
somos libres para ofrecer nuestros servicios como abogados, médicos,
dentistas, fontaneros barberos, enterradores, o para empezar a trabajar
en muchas otras ocupaciones, sin antes conseguir un permiso o una
autorización de un funcionario gubernamental..”.
Para poder iniciar nuestro análisis a fin de descubrir por qué
la ley es una restricción (coacción) a ese “algo” que llamamos
libertad y cuál es su sentido y su para qué, nada mejor que incorporar
en el trayecto de nuestro análisis el contenido preciso de eso que
llamamos restricción, dado que el término es muy ambiguo. Si la
libertad no fuera otra cosa que ausencia de restricción o coacción
externa para que el hombre buscase su máxima satisfacción material, la
libertad no existiría, sería contradictoria, por ejemplo carecemos de
libertad de portar un arma de fuego sin licencia, sin embargo, podemos
comprar un arma de aire comprimido usarla y portarla sin licencia.
Una de las diferencias notorias entre una sociedad humana
sometida a la Ley y otra que no lo está es que en la primera se
establecen diversas formas de libertad. Con base en la libertad natural de los seres humanos, la ley impone límites,
restricciones, que provocan la diferenciación entre lo ilícito, entre
lo obligatorio y lo potestativo. La libertad natural del ser humano
adquiere, así, una nueva dimensión social y jurídica: si se dirige
hacia la ejecución de lo prohibido, trae como consecuencia la
responsabilidad jurídica que puede derivar en formas coactivas de sanción;
si se dirige hacia lo lícito puede derivar hacia comportamientos
obligatorios (como el cumplimiento de las obligaciones o el ejercicio de
los derechos de uso obligatorio) a cuyo cumplimiento se vincula, también,
con formas coactivas de sanción, o hacia comportamientos potestativos
(entre los que se encuentran la mayoría de los ejercicios de los
derechos) que conforman lo que es la libertad jurídica. Por otra parte,
esta libertad como garantía individual, expresada en distintas
modalidades.
Cuando no hay regulación jurídica, la libertad es unidimensional,
es libertad natural; pero ello no significa que el sujeto pueda
disfrutarla sin restricciones. En un contexto sin regulación jurídica,
los limites y restricciones a la libertad natural provienen, sobre todo,
de la fuerza como forma de predominio.
Sin embargo, cuanto mayor sea la restricción sobre una
persona más difícil le resulta actuar libremente (ejercer la
libertad); es también cierto que la carencia de ciertas cosas
materiales, que son necesarias para el ser humano, implica una fuerte
restricción: todo ello no nos aclara lo que ha de poseer el hombre para
ser libre, ni de qué depende su grado de libertad. Porque otra cosa es que
la restricción sea un obstáculo para ejercer la libertad que alguien
tenga y otra cosa distinta es que la libertad consista tan sólo en la
desaparición de aquél obstáculo. De hecho el ser humano (cualquier
criatura sea libre o no) que interactúa dentro de un sociedad está
sujeta a una restricción formalmente determinada, la ley o normatividad
jurídica.
Dependiendo de cómo se estructuren las diversas limitaciones
o restricciones a la libertad natural, bajo qué parámetros y
condiciones, responderá al modelo jurídico-político y económico que
cada sociedad asuma, en relación directa con su grado de evolución y
madurez, ya que conforme sostiene al respecto Guy Sorman: “que las
libertades han sobrevivido allí donde la democracia ha prosperado.
Desde otra arista en un aporte insuperable de Adam Smith a este punto,
efectuado hace más de doscientos años nos dice: “...De acuerdo con
el sistema de la libertad natural, el soberano sólo tiene
que atender tres obligaciones, que son, sin duda, de grandísima
importancia, pero que se hallan al alcance y la comprensión de la
inteligencia corriente: primera la obligación de proteger a la sociedad
de la violencia y de la invasión de otras sociedades independientes;
segunda, la obligación de proteger, hasta donde esto es posible, a cada
uno de los miembros de la sociedad, de la injusticia y de la opresión
que pueda recibir de otros miembros de la misma, es decir, la obligación
de establecer una exacta administración de la justicia; y tercera, la
obligación de realizar y conservar determinadas obras públicas y
determinadas instituciones públicas, cuya realización y mandamiento no
puede ser nunca de interés para un individuo particular o para un pequeño
número de individuos, porque el beneficio de las mismas no podría
nunca rembolsar de su gasto a ningún individuo particular o a ningún
pequeño grupo de individuos, aunque con frecuencia rembolsan con gran
exceso a una gran sociedad”.
Asimismo, dentro del contexto económico, las restricciones a
la libertad económica afectan inevitablemente a la libertad en
general...
A pesar que estos ejemplos sólo constituyen una muestra, ilustran la
proposición fundamental de que la libertad es un todo, que cualquier
cosa que la reduce en una parte de nuestras vidas puede afectarla en
otras partes.
La libertad no puede ser absoluta. Vivimos en una sociedad
interdependiente. Algunas limitaciones a nuestra libertad son necesarias
para evitar otras restricciones todavía peores. Sin embargo, hemos ido
mucho más lejos de ese punto. Hoy la necesidad urgente estriba en
eliminar barreras, no en aumentarlas.
3.- Libertad e Independencia
De momento, lo que nos interesa poner de relieve es una
distinción fundamental entre lo que llamamos libertad (capacidad de
elegir) y lo que sería independencia (capacidad de elegir todo y al
mismo tiempo). Porque el hombre es libre pero, desafortunadamente, no
siempre es independiente: los resultados de sus acciones no dependerán
de él y esos resultados ocurrirán quiéralo o no, le guste o no.
Para el hombre vivir con la suposición de que es
independiente (confundir el hecho de ser libre con la independencia)
constituye la mayor insensatez posible, las más profunda aberración de
su conocimiento. Tanto es así, que no existe el menor peligro de que
cometa ese error a la hora de resolver los problemas más elementales de
nuestra vida diaria (se lo impide el propio instinto de conservación
que al igual que los animales poseemos).
La tentación de pensar independientemente le viene al hombre
precisamente de eso, de su pensamiento. Porque el pensamiento humano sí
que puede actuar con independencia de la realidad; al pensamiento nadie
le obliga a imaginar que si una locomotora pasa por encima del sujeto
pensante, éste la va a pasar francamente mal. Al sujeto tampoco le
duele nada el pensar así. El error no le duele al pensamiento: son sus
consecuencias prácticas las que le duelen a la persona corpórea.
4.- Conocimiento la base para la Libertad
A la capacidad de una persona para elegir y realizar aquellas
acciones que conducen al logro de los resultados queridos es a lo que
llamamos, en términos muy generales, voluntad racional, que se apoya en
el conocimiento. Y aquí hemos encontrado un elemento que, de modo
inmediato, condiciona el grado de libertad de una persona a la hora de
actuar. Ese elemento será el grado de desarrollo de su conocimiento.
En definitiva, cuanto mayor sea nuestro conocimiento, más fácil
y con más seguridad conseguirá los objetivos queridos. El
conocimiento,
pues, aparece como aquello que más puede facilitar el ejercicio
de la libertad, superando no sólo restricciones de la Ley
(restricciones externas) sino incluso naturales (restricciones
internas). “Es decir el conocimiento es como el hilo que conduce esa
energía que es la libertad hacia aquello que la libertad ha elegido. Si
no hay hilo conductor, la libertad no logra lo que quiere, pero esa
energía es algo distinto del cable que la conduce”. La verdad es que el
ejercicio de la libertad, es conseguir lo que uno quiere, es muy
atractivo y lo es para todo ser humano; pero su atractivo se tiene tan sólo
al ejercitarla y/o al disfrutarla.
Para concluir diremos que una persona es más libre cuanto más
capaz sea de actuar buscando esa mayor libertad futura, por grandes que
sean las dificultades presentes para hacerlo . Es verdad que parte de
esas dificultades pueden ser originadas por la acción externa, pero ya
hemos visto que hay otras que están dentro de la propia persona.
NOTAS:
(*)
Abogado. Miembro de la Comunidad Bahá'í del Cusco.
|
|